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jueves, 17 de agosto de 2017

Un poco de teoría y modelos de la comunicación

Bueno, les había dicho. No es la parte más divertida de la materia, pero son contenidos que deben manejar para poder seguir avanzando en la asignatura a lo largo de los años siguientes.
Arrancamos las clases después del receso invernal con algo de carga teórica, pero con el esfuerzo de relacionarla constantemente con ejemplos de la vida cotidiana. Y lo hicimos para conocer y tratar de comprender parte de los modelos de la comunicación.
Partimos del súper-conocido dibujito sobre el esquema de la comunicación, algo que ustedes conocen a la perfección:

Bueno, ya lo saben, se han cansado de dibujarlo y nunca le dieron demasiada importancia. En realidad yo tampoco. Aunque la tiene. Porque muchas veces el éxito o el fracaso de la comunicación tiene que ver con este esquema, que de tan sencillo lo olvidamos y nos hace cometer errores comunicativos.
Un buen ejemplo de ese error comunicativo lo cometió años atrás la cadena de cafés Starbucks, que pidió perdón por Twitter por utilizar “productos nacionales”. En el acto, una ola de RT y comentarios en Facebook, criticando ese particular "pedido de perdón". Además de un mensaje poco meditado, eligieron el peor de los canales para dar esa comunicación, por ser el más veloz, viral, inmediato, portátil y en tiempo real que pudieran haber escogido. Ejemplos como éstos hay montones.

El modelo de Laswell

Lo que nos pareció interesante ahondar fue en el llamado modelo de Laswell, y que tiene que ver con la identificación de los diferentes componentes, llegando con ello a una buena formulación del proceso de comunicación:
“¿Quién dice qué, a quién, en qué canal y con qué efecto?”
Si repasamos punto por punto y respondemos las cinco preguntas, encontraremos los elementos que componen la fórmula que identifica al emisor, mensaje, receptor, canal y resultado.
Lo que le aporta Laswell a este modelo es justamente el tema de relacionar RESULTADO con FEEDBACK. Y esto implica que el feedback puede no ser exclusivamente una contestación verbal o comunicativa al mensaje del emisor, sino también una respuesta de otro tipo, en el orden de las conductas. Si a mi clase yo les digo “Cállense” y vamos a suponer que mis alumnos se callan, el “quién dice qué, a quién, en qué canal”, ya lo saben, pero el “con qué efecto” es el que se refiere al silencio de los alumnos. Es también una forma de feedback, aunque no verbal, porque la comunicación ha causado un efecto y la respuesta a mi “cállense” es el silencio en los alumnos. Por allí pasa entonces la cuestión del feedback como sinónimo de efectos.
Cuando ese feedback genera una nueva construcción comunicativa, el receptor pasa a convertirse en emisor, se da vuelta el esquema, y ahora el efecto deberá generarse en el emisor del primer mensaje, ahora convertido en receptor. Es bastante sencillo, como lo pueden ver.

Otros dos modelos a considerar

Les había agregado en clase los aportes de otros dos científicos que contribuyeron al estudio de los modelos de la comunicación.
Uno de ellos era Shannon, que en realidad era un matemático que trataba de darle un abordaje más cientificista a la cosa y en su cabeza imaginaba más que una persona comunicándose con otra, prefería pensar en un aparato transmitiendo datos a otros. Es como que Shannon –matemático como era- se ponía más en el lugar científico, fascinado por los avances comunicativos de su época (1949).
Entonces el habla de Transmisor y Receptor, más bien pensando en las transmisiones radiales, telefónicas o telegráficas. Y dentro del proceso comunicativo, coloca antes del transmisor a la Fuente y después del transmisor coloca al Destino. Allí podríamos decir que pone a las personas. Entonces elabora este diagrama:


A mí personalmente no me fascina esta teoría, pero lo que tiene interesante de su aporte pasa por el interés que muestra por el Canal, preocupado para que no falle y para que la comunicación llegue sin interferencias o ruidos, desde la Fuente hasta el Destino.
Personalmente no me suele gustar cuando se quiere hacer tan lógico/matemático algo que es tan humano como la comunicación, pero claro, lo de Shanon va más bien apuntado a la cuestión de la informática, la transmisión de información, la codificación/decodificación, cosas de gran importancia sobre todo en el área de la ciencia.
Por eso quizás prefiero algo más sencillo y “elástico” como el modelo que plantea Jackobson (1981), que es más o menos así:


Digamos que todo esto interviene de forma simultánea en la comunicación. Pero lo que me interesa fundamentalmente es la cuestión del Contexto, porque en todas las ocasiones, el éxito o el fracaso de las comunicaciones tiene que ver con el hecho de que emisor y receptor compartan similares contextos.
En clase les había dado el ejemplo de los problemas de comunicación entre los adolescentes y sus padres. Y esto tiene que ver porque es una época en la que los contextos de unos y otros parecen alejarse. Lo que para unos es importante, para otros no lo es. A veces sus padres les hablan de cosas que no están dentro de su contexto, y también pasa al revés: los adolescentes pretenden comunicar cuestiones que no están dentro del contexto de sus padres.
Cuando somos niños, es como que todo el contexto de nuestras vidas es abarcado de modo completo por el contexto de los padres. A medida que crecemos vamos incorporando conocimientos, intereses y experiencias que parecen alejarnos de aquel contexto. Y entonces se dan los problemas de comunicación. Los padres siguen creyendo que somos aquellos niños que ellos parecían comprender en su totalidad, y los adolescentes creen que ya se han salido por completo del contexto de sus padres, cuando en realidad todavía no es así.
De allí la importancia de aquello con lo que insisto tanto que es la teoría del P.L.O., es decir, Ponerse en el Lugar del Otro. Hacerlo ayuda a comprenderse.


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