Me gusta
este término, sobre el cual honestamente desconozco si hay una elaboración teórica,
o si se está estudiando en alguna universidad.
Yo prefiero
hacerlo mío –hasta que alguien lo reclame como propio, y entonces se lo devolveré– porque me parece que es
un concepto que ha cambiado las comunicaciones en los últimos tres o cuatro
años.


